La utilización del índice de desarrollo humano como indicador del nivel de
desarrollo de una población se basa en la idea, generalmente aceptada hoy en los medios
políticos y académicos, de que si bien el crecimiento económico es una condición necesariapara explicar el grado de avance de un país, no constituye una condición suficiente. En
otras palabras, se acepta la idea de que crecimiento y desarrollo son conceptos
relacionados, pero distintos.
La implicación empírica de dicha posición no es trivial: los indicadores del producto
per capita, utilizados por muchos años como medidas del desarrollo de los países, son
incompletos y no proporcionan toda la información deseada. Es común ver en la literatura
correspondiente ejemplos de países que tienen una posición relativamente aceptable si las
comparaciones internacionales se realizan con base en su ingreso per capita, mientras que
resultan en posiciones inferiores cuando se incorporan otros indicadores.

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